









Seguro que alguna vez habeis ido tan poco a clase que lo más probable era que el profesor/a no os conociese, ¿a que sí? Pues yo llevo dos años así, pero hasta ahora solo eran suposiciones. Hasta ahora..."¿Y tú quién eres?"Y ahí estoy yo, sentado, alucinando, sin saber que contestar mientras la clase rompe a reír (y yo detrás de ellos, jeje).
- ¿Qué ocurre si vas a hacer una estación del AVE con cierta prisa y encuentras piedras?
Pues las quitas.
- ¿Y si las piedras tienen algo de valor?
¿Cuánto valor?
- Pues... uno de los yacimientos más importantes de la Península
¿Eso es muy importante?
- Eeh... pues si
Vale, pues ponemos la estación encima como habiamos planeado e intentamos que se vean algunas de las piedras, ¿de acuerdo?




Estos últimos días pude leer en la prensa asturiana una excepcional noticia. Por el precio de 72.000 euros (¿les harían rebajas? jaja) el Ayuntamiento de Avilés ha recuperado el documento original del fuero concedido a la Villa en 1155 por el rey de Castilla.
Hace unos minutos me he enterado por mis compañeros de clase y por el periodico del fallecimiento esta tarde del profesor Javier Fortea, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Oviedo.
Los romanos del cambio de era distinguían entre varios tipos de días. Su sistema de datación era tan complejo o más que el numérico. Pero, además de ello, cada año determinaban, en el primer mes, que fechas iban a ser festivas y cuales no. Los primeros eran días fastos, no necesariamente para toda la población pero sí, al menos, para una clase social o gremio de oficios; los segundos eran no fastos y no sólo carecían de festividad sino que normalmente eran recordados por alguna tragedia para el pueblo romano.
De los últimos deriva la palabra castellana nefasto, según la Real Academia de la Lengua su significado actual es “Dicho de una persona o de una cosa: Desgraciada o detestable”. Y así es como yo quiero denominar al día de hoy, no sólo carece de fiesta, sino que, por desgracia, recuerda hechos aciagos en la historia europea y mundial.
En el periodo de Entreguerras (1918-1939) Alemania disfrutaba de un gobierno democrático al modelo de los Estados occidentales, que había vivido una recesión posbélica pero, gracias a la ayuda británico-estadounidense lograba recuperar la estabilidad. Pero el sistema político alemán, incapaz de hacer frente a los ecos del “Crack el 29” en la bolsa de New York, fue cayendo progresivamente en el desprestigio y la inestabilidad.
Gobiernos multipartidistas que intentaban aglutinar a sectores completos de la opinión pública eran débiles por su propia composición y dificultad para alcanzar acuerdos. En ese momento el Presidente de la República alemana era Paul von Hindenburg, antiguo mariscal de campo durante la Gran Guerra.
En ese clima, los votos en las elecciones se desviaron progresivamente del centro a los partidos de cariz extremista, tanto de izquierda como de derecha. Hindenburg también colaboró al cambio que sobrevendría cuando, tras la dimisión de Müller (último presidente de gobierno democrático alemán antes de la Segunda Guerra Mundial) comenzó a concentrar poderes en su persona.
Con un Reichstag, el Parlamento alemán, cada vez más debil, el 30 de enero de 1933 (hace hoy 75 años) el Presidente de la República nombraba a Hitler como presidente de gobierno, transmitiéndole la misma concentración de poderes que había reunido para sí antes de las elecciones. Fue el día que la sentencia de muerte a la Paz en Europa quedó firmada.
Los ilustrados habían dividido dos siglos atrás la maquinaria estatal en tres organismos controlados entre sí: ejecutivo, legislativo y judicial. Es un sistema que se protege a sí mismo de excesos. Pero si uno sólo de los poderes posee su propia atribución y la de otro, el tercero resulta inoperante. Eso ocurrió en Alemania. A partir del 30 de enero no hubo democracia, sino un poco evitable camino hacia la Segunda Guerra Mundial.
Aunque inicialmente pretendió dar apariencia de ser un gobierno más, al incluir a ministros de otros partidos, no hemos de olvidar que lo encabezaba un individuo megalómano, xenófobo hasta el extremo y que pocos años antes había pretendido hacerse con el poder por la fuerza.
Fue un día nefasto que condujo a una guerra nefasta, pero ha de ser recordado para que nunca más vuelva a repetirse.
Pd: Como titulo he escogido el de un artículo que nos entregó el profesor de Historia Contemporanea y en del cual he obtenido buena parte de la información aquí recogida. El artículo es: "El día de la verguenza - El País domingo 27-01-2008
No cabe duda de que el número de personas, hechos y causas que podrían ser estudiados en una carrera de Historia son, cuanto menos, inabarcables. Por ello, siempre quedarán muchos que son mencionados en el párrafo perdido de la pagina ciento y algo alguno de también multiples manuales disponibles. Recordarlos puede ser cuestión de casualidad y, de hecho, muchas veces no ocurre. Seguramente ese sea el caso de Andrés de Urdaneta, quien el año que viene cumplirá 500 años de su nacimiento. No voy a negar que
hace una semana tampoco yo sabía quién era este señor, hasta que en la viñeta humorística de Forges en el diario El País (30-11-2007) que aquí aparece.
Pues, picado por la curiosidad, busque algo de información sobre Urdaneta (en la Wikipedia, pero sólo quería hacerme una idea general). Tal como recuerda Forges, este español contemporáneo al emperador Carlos V fue militar, cosmógrafo, marino, explorador y religioso. Un hombre polifacético y muy sabio para su época pues estudió matemáticas, latín y filosofía, estudios que amplió con astronomía y cosmogonía mientras luchaba bajo la bandera del emperador. De acuerdo que los niveles de conocimiento en comparación a la actualidad eran escasos, pero no por ello se le debe restar mérito a su conocimiento.
Por lo visto sus padres querían que el fuese monje, deseo que cumplio avanzada ya su vida, pero primero formó parte del ejército porque de esa manera alcanzaría la fama más rápidamente. Aún así, no se le conoce por eso, sino por haber descubierto una ruta de retorno desde Filipinas a Acapulco realizable en cuatro meses.
Y ese es el momento que aprovecha Forges para ironizar sobre el tema, siempre de un modo serio claro: presenta a Urdaneta realizando los calculo para hayar la ruta (que concluye como resultado un "Totieso pallá"). Y es que muchas veces nos olvidamos en este mundo donde para escribir usamos un procesador de textos, para comunicarnos mensajería instantanea o para sumar 2+2 empleamos la calculadora, que hasta hace cincuenta años todo ello debía de hacerse a mano. Tanto Ptolomeo en la Antigüedad como Urdaneta o Einstein más cercanos de nosotros hacían los complicados cálculos de sus teorías con papel y lapiz.
Por el descubrimiento de esa ruta se le otorgó el nombre de "Ruta de Urdaneta" y sirvió a los galeones españoles para cruzar el Índico rápidamente. Pero bueno, que este personaje quede eclipsado por otros de su tiempo puede ser comprensible. Ante las políticas de los monarcas europeos, las guerras en el Viejo continente o las innovaciones culturales del Renacimiento o la Ilustración poco puede hacerse.
Y también he de recordar hoy el segundo artículo que escribí en este blog (el primero tras la inauguracion ) en el que recordaba una charla sobre la ciudad romana que nos dieron en la Universidad y en la que el conferenciante, profesor de la Complutense si no me equivoco, resaltaba la importancia de la sal en el mundo romano. Pues ayer en el curso sobre Roma al que estoy apuntado nos recordaron ese hecho, que las primeras conquistas romanas estuvieron destinadas a controlar los territorios productores de sal. Según parece esta es una nueva revisión que está teniendo lugar en la Historia antigua y que, seguramente, estará más completa cuando termine la carrera.
Para la proxima actualización escribiré sobre otro tema que no sea de Historia, que dos seguidos ya son mucho por el momento .
Hace unos días todos los periodicos publicaban las siguientes noticias:
Hallada en Roma la cueva donde una loba supuestamente amamantó a Rómulo y Remo (El País 20/11/2007)
Rómulo, Remo y las noticias del más allá (El País 21/11/2007)
Mi primera reacción ante la lectura de sus titulares no fue menos que la sorpresa. Comprobé que no fuese 28 de diciembre, pero no, no podía ser una inocentada. Por lo tanto me dispuse a leerla y me sorprendió aún más.
Los arqueólogos que estaban restaurando los restos del Palatino encontraron por casualidad el acceso a esta gran sala circular que se encuentra a nada menos que 16 metros bajo tierra. En ella había una profusa decoración con motivos típicos de la época de Augusto, quien probablemente la mandaría hacer bajo su propia casa para, como dice el segundo artículo, emplearlo como templo en honor a los gemelos fundadores.
El hecho de que los romanos pudieran haber excavado tan profundo no nos debería de extrañar, sabemos que la ingeniería romana era una de las más avanzadas de su tiempo y seguro que las minas auríferas de las Médulas (León) alcanzarían también esa profundidad. Lo que no debería ser así es la declaración del ministro de cultura italiano atribuyendolo a la cueva donde la loba capitolina, conocida por los antiguos como Luperta, los amantara en ese mismo lugar.
Lo que me parece cuanto menos irreal es que el propio "Ministro de Bienes Culturales" italiano haya dado una rueda de prensa dando a conocer una hipótesis, según la cual allí estuvo una loba cuidando de los gemelos, cuando los arqueólogos aún no han entrado. Éstos únicamente cuentan con las imágenes grabadas por una sonda y no creen que se pueda acceder a la cámara en décadas. Yo creo que Roma ya tienes bastantes restos arqueológicos de suma importancia, por no hablar de una gran experiencia en el campo de la investigación histórica, como para dar palos de ciego con teorias, cuanto menos, descabelladas.
La leyenda de Romulo y Remo es precisamente eso, una leyenda a la que, por cierto, desmienten tanto la arqueogía actual como muchos historiadores contemporaneos a Augusto. Puede decirse que ya existe un precedente en el que la leyenda era real, el caso de Troya, pero defender que algo así pueda ocurrir con ésto es simplemente basarse en la imaginación.
De todas formas, yo he tenido curiosidad por el mito fundador de Roma y ayer mismo comenzé a informarme sobre ello. Para elló recuperé mis antiguos apuntes de Historia Antigua (valga la redundancia) y me compré la obra más conocida de historia romana (contemporanea a Roma, claro), me hice con el Ab urbe condita de Tito Livio, sus tres primeros libros. ¿Quién mejor que un contemporaneo para informarse cuando hablamos de mitos y leyendas? De hecho, por el momento, ya he leido la fundacion de Roma y la vida de Rómulo y me ha llamado la atención que el propio Livio no consideraba como del todo cierto la leyenda de la loba.
Por cierto, en Febrero vuelven a abrir al público el Palacio de Augusto. ¿Quién se apunta a un viaje a Roma en verano?
Un saludo